Los mejores momentos para iniciarse en la meditación

By 21st abril 2018Educación

Seguro que te ha pasado. Has leído todo lo necesario sobre el mindfullness, has comenzado a practicarlo y no sólo te has sentido extraño sino que has conseguido el efecto contrario. No has logrado vaciar la mente, la lista de tareas te invadía una y otra vez, ese problema en el trabajo o con tu pareja ha empezado a ocupar espacio en tu mente y en lugar de relajarte, estás cada vez más nervioso e intranquilo. Hoy os queremos hablar de cuáles son los mejores momentos para iniciarse en la meditación.

Es cierto que no es fácil comenzar el camino hacia la meditación y que será necesario más de un “ensayo-error” para perfeccionar la técnica. Pero lo que seguro que nos garantiza mayor probabilidad de éxito es encontrar el mejor momento para el mindfullness.

¿Qué características reúne dicho momento? Simplemente por su naturaleza en este momento, nos encontramos tranquilos, relajados y felices ya que suele ser realizando una actividad que nos guste, predispuestos a inspirar y espirar y a dejar la mente en blanco. Es recomendable realizarlo al comienzo del día o antes de irnos a la cama. Porque es un momento en el que tenemos la lista de tareas a cero en nuestra mente y no suelen avasallarnos los pensamientos.

Para entenderlo mejor, vamos a hablar de los 5 momentos más propicios para meditar:

Durante el desayuno: si eres de los que concede importancia a disfrutar del café mañanero, seguro que mientras esperas a que la cafetera esté a punto y lo saboreas, puedas dejar la mente en blanco, relajarte y dedicar esos minutos a la meditación.
En la ducha: Está comprobado que durante estos minutos bajo el agua o dejamos la mente en blanco… o arreglamos el mundo. Aprovecha para hacer lo primero, porque es de los lugares de mayor desconexión propiciado por el sonido del agua al caer, la relajación de los músculos, la insonorización que se produce… Podemos ayudar incorporando aromaterapia o creando ambiente con velas para inducir esa meditación.
En el metro: Es increíble pero cierto que una vez superadas las prisas, los apretones, el calor, y cogemos sitio en el vagón, tenemos una gran capacidad de evadirnos mirando por la ventana. Aprovecha, haz tus respiraciones, deja la mente en blanco, repite tus afirmaciones y aprovecha el trayecto para meditar.
Durante el desarrollo de tu hobby, ya sea la jardinería o el dibujo o la costura: Tener la mente ocupada en algo que nos hace felices, hace que directamente esto la llene por completo y la deje vacía de todo lo demás. Es una manera tan factible como otra para meditar. ¿O cuál creías que eran los principios de los mandalas?
Practicando deporte podemos conseguir un estado de meditación pleno, sobre todo con ejercicios tipo running, nadar, yoga o pilates. Pero si lo tuyo es ir a una clase de zumba que consigue que te evadas de la vida real, aprovecha los minutos finales de la clase para estirar y dejar la mente en blanco y meditar acompañándote por la respiración.

Sabiendo todo esto, parece mucho más fácil iniciarse en la meditación ¿verdad? Escoge tu momento y sobre todo… ¡inténtalo!

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