Cultura Consciente: La educación Waldorf

By 21st julio 2018Educación

La educación de nuestros hijos se ha convertido es un tema nuclear para cualquier familia, y más en un momento en el que los dispositivos electrónicos ‘dominan’ nuestra vida. Ante ese temor, surgen ramas educativas como la Waldorf que ayuda a los niños a crecer felices, libres y, sobre todo, a su ritmo.

La velocidad y el ritmo frenético en el que vivimos en el que el cambio es la constante de cada día obligándonos a estar en continua evolución sin importarle a nadie si estamos preparados o no. Esto afecta también a los más pequeños y, lo peor aún, esta vida sujeta a los medios, a la velocidad, afecta hasta a los recién nacidos.

En contraposición a este modo de vivir extenuante, surgen especialidades educativas que luchan por todo lo contrario: un ritmo de vida natural y acorde con la evolución sin presión sobre cada individuo.

Aunque se trate de una pedagogía alternativa, en más de una cosa tiene mas sentido común que el sistema educativo oficial. Por ejemplo, lo más importante es la maduración libre de cada niño, respetando sus tiempos, sin forzarle a nada y sin meterles prisas. También es muy importante fomentar su desarrollo a través de actividades estimulantes propias de cada edad pero siempre basadas en juegos de carácter más tradicional en el que el fondo de todos ellos es la estimulación sensorial y la psicomotricidad.

Eliminan todo tipo de estímulo antinatural y estresante como juguetes con ruidos y luces estridentes y, por supuesto, cualquier tipo de elemento electrónico.

Así, a los bebés, se les estimula utilizando su propio cuerpo para que aprenda a ser consciente de sus extremidades, incitándole al gateo, a andar, a hablar… siempre a su ritmo y con juguetes que inciten a despertar la curiosidad de sus movimientos y su control

Una vez empiece la educación en centros Waldorf, estos siempre refuerzan el amor y la seguridad de cada niño por encima de cumplir plazos de aprendizaje. Si un niño está muy avanzado y le encanta la pintura, se le fomentará no frenando su habilidad aunque sea superior a la de su edad. O todo lo contrario, si el niño aún no tiene una concentración desarrollada para estar sentado realizando una actividad, se le dejará vía libre para que siga madurando a su ritmo y explorando sus propias inquietudes.

Otra cosa muy interesante del sistema Waldorf es que no existen los examenes, la educación se basa en dinámicas cooperativas y hace un mayor hincapié en descubrir el lado ‘único’ o artístico de cada niño.

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