Causas de la piel atópica en bebés y niños
La genética suele tener un papel protagonista. Cuando existe historia familiar de piel sensible, alergias o asma, es más probable que la piel del bebé tenga esta condición. Su piel hereda una barrera más permeable, que necesita más apoyo para retener su hidratación natural.
A esto se suman factores ambientales: los cambios bruscos de temperatura, el frío, la calefacción o los ambientes secos pueden favorecer los brotes. La piel del bebé todavía está aprendiendo a regularse y es especialmente sensible a estas variaciones.
También influyen elementos que están presentes en el día a día: detergentes, suavizantes, perfumes, tejidos sintéticos o jabones demasiado intensos. Todos ellos pueden irritar y desencadenar brotes en una piel que ya es de por sí delicada.
Por último, en algunos casos, la piel atópica puede relacionarse con alergias o intolerancias alimentarias. No siempre es así, pero es frecuente que los padres detecten brotes coincidiendo con la introducción de ciertos alimentos.
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